UNA COCINA MEDITERRÁNEA Y TRADICIONAL EN UN PARAÍSO COLONIAL

Pocos alimentos representan la identidad de la cocina mediterránea como la alcachofa. En torno a este vegetal, originario del norte de África, nace y se desarrolla la idea principal de Flores de Alcachofa, un pequeño laboratorio culinario donde la alimentación saludable no está reñida con el placer de los sentidos, donde la esencia latina de este concepto no se limita a nuestro entorno y cruza el Atlántico para rendir homenaje a la gastronomía hispanoamericana a la que tanto respeto y amor profesamos.

Flores de Alcachofa es un espacio de estilo colonial clásico en busca de un ambiente cálido a partir de materiales naturales y una vegetación sugerente, un puente entre continentes para fundir la cultura latina de ambas orillas del océano. Esta atmósfera tropical inspira una cocina tradicional sin renunciar a la creatividad, la última apuesta de David Lecanda tras años de éxito en El Pimiento Verde, la cadena de restaurantes de gastronomía vasca asentada en la capital desde hace ya dos décadas. Fue precisamente allí donde hace 12 años comenzó a despertar su interés por las alcachofas, interés que pronto se convirtió en pasión por sus innumerables posibilidades culinarias.

Tras convertir este vegetal en el plato más demandado de El Pimiento Verde, el restaurador vasco decidió rendir homenaje a la alcachofa en este nuevo espacio donde ha integrado otro de sus vicios, la cultura y la cocina hispanoamericanas, la América de la calle, de sus platillos típicos apetecibles a cualquier hora siempre a partir de un producto de calidad.

Verduras de la huerta española, carnes, pescados, arroces y pastas conforman el núcleo de una amplia oferta donde la fruta adquiere también un protagonismo muy relevante, principalmente en los desayunos. Sobre un podium ubicado tras la barra a modo de ‘show cooking’ se sirve, desde el amanecer, la primera comida del día.

Para desayunar, comer, merendar, cenar, solo o en grupo, o simplemente compartir una copa o un cóctel entre amigos cuando cae la noche, la puerta de Flores permanece abierta.